10 noviembre 2014

Quiero que sigas conmigo toda la vida, que me dejes tocarte el pelo, la espalda y otras cosas que son tuyas y se convierten en mías, que me mires a los ojos y me digas que me amas, que me sigas valorando y me sigas haciendo sentir volar de aquella manera que sólo tú y yo sabemos, que me agarres de la nuca, me beses y yo pueda sentir tu lengua con la mía, que con tan solo mirarte sienta que, como en la teoría del BigBang, un universo explota en mi alma, y muchas estrellas, planetas y otra vez el mundo, pero ahora sólo estamos tú y yo y lo vamos a hacer nuestro.
Sigue cantándome al oído, haciéndome enfadar, reír, llorar, sigue mirándome de la misma forma en la que me miras, sigue vacilándome, haciéndome sonreír, siendo buena influencia para mi y sigue quejándote del sabor de mi boca a tabaco, regalándome la vida, tus lunares, tus pestañas; Dios mío, no puede existir tanta belleza en una sola persona.
Sigue haciéndome sentir única.
Sigue a mi lado siempre, dándome tu abrigo en el invierno por si paso frío, sigue diciéndome que para ti soy guapa, sigue riéndote de cuando me pongo celosa y sigue mintiéndome cuando me dices que yo no soy la que debería de tener miedo porque tú "sabes" que si esto algún día acaba va a ser porque yo quiera.
Sigue amándome cada día más y demostrándome que soy lo que quieres,
mientras, yo seguiré pensando que mi amor hacia ti es infinito, seguiré sabiendo que si esto acaba algún día no va a ser porque yo quiera, sino porque tú habrás querido, seguiré mirándote con cara de idiota al contemplar tu belleza, seguiré sonriendo y seguiré llorando y soñando contigo, con tu olor, tu sonrisa y tu bonito color de ojos y ese brillo especial que tienen, y me seguiré picando, pero el día que llegue la última despedida, suplicaré a los cielos que se repita ésta sensación y todos los momentos a tu lado como si de un bucle se tratase, pero a tu lado.

17 mayo 2014

La luna ilumina tus lunares.

Camino al pueblo una tarde lluviosa de invierno, viendo por la ventana pero sin mirar, pensando en los lunares de tu espalda, en tus ojos, en tu sonrisa y tus pestañas. Apenas 5 minutos han pasado desde la última vez que te vi y ya los echo de menos. Que te rías de mi y me muerdas. Que te quedes mirándome a los ojos y sonrías, y me digas que me quieres seguido de un abrazo. Que me dejes dormir apoyándome en ti. Que te rías de mis celos y no te creas que lo diga en serio. Cierro los ojos. Sonrío. Me duermo y sueño contigo. Con que pase un día para volver a verte, para volver a estar presente ante tus carnosos y rosados labios, y poder besarlos con los mios. Encajan perfectamente.
Me perdía en tu espalda y esos brazos, creándome mis historias mientras los acariciaba.
Quería ganarlos para siempre pero el amor es infinito mientras dura.
Y mientras yo echándote de menos, y mientras tú con mis amigas.
Y mientras el otro muriéndose por dentro por no poder tenerme y yo muerta de pena y muerta de ganas por volver.
Y acaba la semana y vuelve la misma zorra a la que tanto quiero y que tanto te quiere. Sigo sin explicarme por qué estás conmigo, si no merezco la pena, aunque tú no opines lo mismo, yo sé lo que me digo. Y espero que jamás leas estas lineas que tan solo son palabras, solo espero que algún día te des cuenta de lo que te mereces, aunque en este planeta no existe persona que sea tan perfecta como tú y te sepa valorar tanto como lo hago yo.
Tan solo has de saber que cuando sonrío suele ser por ti, y por haberme hecho sentir querida. Solo tienes que saber que esas sonrisas fueron y son verdaderas y que te quiero muchísimo, y  que cuando me dejes de querer simplemente dímelo que yo lo entenderé.

28 abril 2014

Es increíble la manera de engancharnos a las cosas, de aferrarnos a una persona, hasta el punto de depender de ella totalmente, de querer ser uno, de tener que estar piel con piel para sentirle cerca, y aún así nos sentimos demasiado lejos. El tacto no sirve y el pacto ayuda, pero no llena.
Es como la Tierra, que sin luz está incompleta, que si faltan el sol, o la luna, o una mínima estrella, se siente vacía.
Vacía como el espacio, llena pero sin llenarse.
Como el vaso que o está medio lleno, o medio vacío, por mucha agua que tenga.
Te sientes alejado, te sientes distinto, y dependes de él. Y no lo sabes.
(O no lo quieres saber).
No quieres ser de esas que dejan su vida de lado por su pareja, no quieres porque tú críticabas a ese tipo de personas. “Hay que tener tiempo para las amistades y para las parejas". Pero es como dejar de fumar, que quieres y tienes voluntad, pero no puedes (y en el fondo tampoco quieres).
Te ha creado dependencia y ya no sabes qué hacer porque sabes que un día va a terminar todo, porque sabes que no vas a acabar muriendo a su lado, pero en el fondo sabes que cuando se vaya te vas a derrumbar, porque sabes que al ser la primera pareja seria que has tenido no vas a saber cómo llevar la ruptura, porque sabes que va a haberla, y tú no te atreves a acabar con todo porque te da miedo hacerlo, y porque no quieres.
Te ha creado dependencia.

22 abril 2014

Cómo puedes ser feliz sabiendo que lo que más quieres en el mundo está ahí arriba viendo como te destrozas la vida y se decepciona, y mientras tú echando de menos y acórdandote de vez en cuando mientras él te observa cada rato y te ve crecer. Cómo puedes ser feliz queriendo sin ser correspondido, esperando, y cada poco mirando arriba y pensando lo inútil que te sientes y vacío, por todas partes, y mientras fingiendo una falsa sonrisa que sacas cuando la gente está delante.
Cómo puedes sentirte bien cuando lo único que haces para sentirte grande es subirte al piso más alto de tu edificio e intentar tocar el cielo con tus manos en vez de intentar mejorar día a día para darle la mayor satisfacción a los tuyos, a los que están y a los que no.
Cómo puedes sentirte vivo si lo único que haces cuando te miras al espejo es poner caras de asco, si no te quieres, si no te aceptas.
Cómo pretendes gustar a los demás si al primero que no gustas es a ti mismo.
Cómo quieres no estar sólo si lo único que haces es quejarte y no confiar en el resto. Cómo quieres que te quieran si no te dejas querer.
Cómo quieres tener buena fama si lo único que haces es perder la dignidad cada vez que abres la boca.
Cómo quieres sentir felicidad si no puedes. Si estás sólo. Si te hundes. Si te pierdes. Si a cada rato oyes voces en tu cabeza y no las echas, y las escuchas y tú haciendo caso. 
Y aún así, tú pretendes ser feliz.

26 enero 2014

Año nuevo, vida nueva.

2014. Cuánto tiempo desde mi última entrada. Demasiado tiempo.
La verdad es que sí, año nuevo, vida nueva. Nuevas esperanzas, nuevas ilusiones, nuevos amores, nuevas amistades. Nuevo todo. Pero no es el año el que marca lo nuevo. Es el tiempo. La búsqueda.
Cuántas veces habré buscado como loca y no habré encontrado nada, absolutamente nada. Y luego en cambio, no buscas, no necesitas, y encuentras.
Y es por eso que cuando mejor estás de repente aparecen nuevas cosas, nueva gente, que lo cambia todo, entonces caes, y tropiezas, una y otra, y otra vez.
La vida es una cápsula de experiencias y de estadística, y probabilidad, pero sobre todo de suerte.
La suerte no es algo con lo que se nace, depende mucho de tu estado de ánimo, y del entorno, y ahí es donde todo cambia.
Cuando cambias de entorno y de gente, y de medios cambia todo, y entonces la suerte va variando. La suerte es como la vida, a veces está arriba, a veces abajo y a veces ni siquiera está.
Ni siquiera está.
Tanta gente, tantas cosas ni siquiera están.
¿Sabes como cuando consigues encontrar a esa persona con la que pasar ratos y confiar, y querer, y abrazar, y alguien que te comprende en todos los putos aspectos, y que en vez de mirar por tus defectos te mira las virtudes, y entonces cuando más necesitas a esa persona para poder crecer como tal van y te la arrebatan? Pues así estoy yo ahora mismo, con ganas de nada y nada de ganas. Que sí, hay gente a la que quiero a mi alrededor, y que me comprenden, y que me intentan ayudar a mejorar, no, espera, me mejoran, pero no es lo mismo, te arrebatan parte de tu vida, y los recuerdos cada vez son más fuertes, por que cada vez asumes que te la han quitado, y a medida que te vas dando cuenta intentas ser más fuerte, mejor, y no acabar con una amistad, que vale, fueron 2 años, pero es que lo poco gusta y lo mucho cansa, aunque era imposible cansarse de esa amistad, era un circulo cerrado, un redondo perfecto, algo irrompible, no era una amistad sin más, y aún estando a kilómetros y kilómetros, no pienso dejar que se acabe, nunca, porque la amistad verdadera dura para toda la vida, y esta durará.
He perdido el hilo, y los papeles, y ya no sé qué hacer, estoy demasiado débil como para seguir con todo, con mis problemas y con mi vida, a pesar de eso, habrá que seguir. Y no tengo ganas.