17 mayo 2014

La luna ilumina tus lunares.

Camino al pueblo una tarde lluviosa de invierno, viendo por la ventana pero sin mirar, pensando en los lunares de tu espalda, en tus ojos, en tu sonrisa y tus pestañas. Apenas 5 minutos han pasado desde la última vez que te vi y ya los echo de menos. Que te rías de mi y me muerdas. Que te quedes mirándome a los ojos y sonrías, y me digas que me quieres seguido de un abrazo. Que me dejes dormir apoyándome en ti. Que te rías de mis celos y no te creas que lo diga en serio. Cierro los ojos. Sonrío. Me duermo y sueño contigo. Con que pase un día para volver a verte, para volver a estar presente ante tus carnosos y rosados labios, y poder besarlos con los mios. Encajan perfectamente.
Me perdía en tu espalda y esos brazos, creándome mis historias mientras los acariciaba.
Quería ganarlos para siempre pero el amor es infinito mientras dura.
Y mientras yo echándote de menos, y mientras tú con mis amigas.
Y mientras el otro muriéndose por dentro por no poder tenerme y yo muerta de pena y muerta de ganas por volver.
Y acaba la semana y vuelve la misma zorra a la que tanto quiero y que tanto te quiere. Sigo sin explicarme por qué estás conmigo, si no merezco la pena, aunque tú no opines lo mismo, yo sé lo que me digo. Y espero que jamás leas estas lineas que tan solo son palabras, solo espero que algún día te des cuenta de lo que te mereces, aunque en este planeta no existe persona que sea tan perfecta como tú y te sepa valorar tanto como lo hago yo.
Tan solo has de saber que cuando sonrío suele ser por ti, y por haberme hecho sentir querida. Solo tienes que saber que esas sonrisas fueron y son verdaderas y que te quiero muchísimo, y  que cuando me dejes de querer simplemente dímelo que yo lo entenderé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario